¿Qué decir sobre Nevermind, de Nirvana, una banda de grunge estadounidense procedente de Aberdeen, Washington, Estados Unidos? Seguramente nada que no se haya dicho antes; la historia ha sido mil veces contada… pero no por nosotros.

Nevermind, el segundo y penúltimo disco de estudio de Nirvana se lanzó el 24 de septiembre de 1991, esto tras la salida de Chad Channing y llegada de Dave Grohl en la batería, el abandono del sello independiente Sub Pop y fichar con DGC Records, un sello discográfico estadounidense que actualmente opera como una división de Interscope Geffen A&M Records, además de largas sesiones de entre ocho y diez horas diarias de trabajo.

Lo que comenzó un año antes de aquel 24 de septiembre en Smart Studios en Madison (Wisconsin, Estados Unidos) a lado del productor Butch Vig y con un título provisional de ‘Sheep’ (oveja), terminó en mayo de 1991 en los Sound City Studios de Los Angeles (California) con un presupuesto de 65 mil dólares y en un cambio total de paradigma en la escena internacional: supieron recomponer la fórmula sonora de un movimiento independiente para que llegara a un público mayor sin perderse por el camino en los sonidos. Terminó en un monstruoso álbum, con el nombre de Nevermind (algo así como “no importa”, en alusión a la indiferencia, el desgano y la abulia que reinaba entre la juventud y la sociedad norteamericana en la época) que convirtió al rock alternativo en éxito comercial y a Kurt Cobain en una gran figura icónica del movimiento.

© Kirk Weddle, 1991

Nevermind es conocido por canciones como ‘Smell Like Teen Spirit’, ‘Comes As You Are’, ‘Polly’ y ‘Lithium’, y considerado un hito de la cultura pop que se apoderó del grunge a través de guitarras crujientes, voces fuertes, melodías memorables; disonancia, empuje y tirón; una dinámica suave y fuerte, silenciosa y ruidosa. Con esto Nirvana logró un atractivo cruzado para la gente por igual.

Uno de los sonidos que marcaron el álbum fue el de la guitarra de Kurt Cobain, quien usó en las grabaciones una Fender Mustang de los años 60, una Fender Jaguar y varias Fender Stratocasters, además de emplear pedales de distorsión y otros efectos, para lograr determinados sonidos. De acuerdo con la publicación Guitar World, “el sonido de la guitarra de Kurt Cobain en Nevermind estableció el tono para el rock de los noventa”. Sin embargo, para el productor Butch Vig, el verdadero responsable del particular sonido fue la batería, quien dijo a Ultimate Guitar: “Yo sencillamente andaba por el estudio pensando ‘¡Oh, dios mío! Esto suena bien’. La gente me pregunta cómo conseguí ese sonido en Nevermind: el noventa por ciento es por Dave Grohl. Es por cómo toca. Es tan poderoso.”.

Fender Jag-Stang

El factor sorpresa

Con una expectativa de 46 mil copias en las tiendas estadounidenses y 35 mil en las británicas aquel 24 de septiembre, se logró lo que nadie lo esperaba: Nevermind, en su primera semana, se quedó en el puesto 144 de la lista Billboard 200; luego, el 12 de octubre de 1991 se certifica como álbum de oro; más tarde, el 11 de enero de 1992, llega al número 1 en la lista de álbumes Billboard 200, derribando a Dangerous de Michael Jackson, el Rey del Pop, de la cima.

El álbum suma una colección de logros que van desde el lugar 17 en la lista de “Los 500 mejores álbumes de la historia”, pasando por el primer lugar de “Los 100 mejores álbumes de los años 90” por la revista Rolling Stone (con una vida útil de cinco años y una duración de 252 semanas en la encuesta), luego, en 2005 fueron incluidos en el Registro Nacional de Grabaciones, que reúne grabaciones de sonidos “cultural, histórica y estéticamente importantes” del siglo XX por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, y, finalmente, más de 30 millones de copias vendidas, siendo así considerado como uno de los mejores álbumes de todos los tiempos, uno de los emblemas del grunge de los 90.

Una parte importante de la historia, previa al día que Nevermind eliminó al Rey del Pop de la cima, comienza con el videoclip de ‘Smells Like Teen Spirit’, hoy la canción más emblemática y popular del álbum: cuando comenzó a rotar en MTV el terremoto aconteció: de pronto el grunge sonaba en todas partes, era tendencia musical; todo era grunge y todo tenía que ser grunge.

© Michael Lavine | Nirvana

‘Smells Like Teen Spirit’ fue su único sencillo en romper el Top 10 de la lista de singles Hot 100; incluso se convirtió en una de las 15 entradas principales en la lista de canciones de Billboard’s Dance Club en enero de 1992.

El título ‘Smells Like Teen Spirit’ fue inspirado por una frase que escribió en la pared Tobi Vail, novia entonces de Kurt Cobain, vocalista de Nirvana: Tobi escribió en la pared la frase “Kurt smells like teen spirit” (“Kurt huele a espíritu adolescente”), aludiendo a una conocida marca de desodorante que se llamaba precisamente así, “Teen Spirit” (“Espíritu adolescente”), y que solía usar el líder de Nirvana. La frase le gustó tanto a Cobain, que la usó para su canción más conocida, considerada en la actualidad un verdadero himno y cuyo cambio de ritmo -donde se pasa de una tranquilizadora estrofa a una estruendoso y furioso estribillo- se inspiró en algunas de las canciones de The Pixies, una de las bandas favoritas de Cobain.

El conocido videoclip de esta canción, dirigido por el Director Samuel Bayer, donde aparecen jóvenes de entre 18 y 25 años a quienes se les pidió interpretar distintas personalidades de chicos de escuela secundaria, estuvo inspirado en la película Over the Edge (En el abismo, de 1979, de Jonathan Kaplan), una de las cintas favoritas de Cobain, donde se relata la revolución de unos adolescentes contra las autoridades.

La esencia que finalmente vio la luz

Las canciones en Nevermind cuentan con un recurso especial: voces dobles de Cobain, lo que fue impulsado por Butch Vig, quien tomó como referencia la técnica del fallecido productor de los Beatles, George Martin, que hizo exactamente lo mismo con John Lennon. Además de un contenido que finalmente conectó, quizás en lo más profundo, con la audiencia.

Se trata de un disco incendiario con doce canciones que pueden tocar las fibras de muchos sinsabores de la vida envueltos entre energía y estética punk; melodía pop, armonía y estructura; guitarras rugientes e intelecto subconsciente que, de manera visceral y posiblemente acertada, pueden hablar directo a la cara.

Tenemos piezas como ‘In Bloom’ con una melodía popera y la potencia sonora del punk. Letras como en la melódica ‘Polly’, basada en una historia real de una adolescente de 14 años que fue víctima de tortura y violación. O ‘Territorial Pissings’ con tres acordes tocados de manera atropellada y un tío vociferando. También ‘Drain You’ con cierto cariz experimental y un poco de amor, como en ‘Lounge Act’. La explosividad rítmica de ‘Stay Away’. O ‘Something In The Way’ con una lóbrega e introspectiva letra. Finalmente ‘Endless, Nameless’, ruidosa y experimental.

Kurt Cobain, Captura de pantalla de ‘In Bloom’

Un bebé en la piscina

El nacimiento y embarazo, una fascinación de Cobain, está bien documentada: visible en sus diarios y en la portada y nombre del último álbum de Nirvana, In Utero. Por ello Cobain quiso mostrar una imagen de un nacimiento acuático en la portada de Nevermind, aunque, en un principio, el sello discográfico lo consideró demasiado gráfico.

“Kurt quería que naciera un bebé bajo el agua. En aquel entonces, antes de Internet, tenía que ir a la librería local y revisar los libros de nacimiento de niños e intentar encontrar fotos. Entonces eso fue lo que hice. Pero fue como … no hay forma de que podamos hacer una portada de álbum con esto. No pude encontrar ninguna foto realmente buena y eran demasiado gráficas para usarlas”: Robert Fisher, diseñador en el departamento de arte de Geffen A&M Records.

La idea evolucionó y finalmente fueron al centro acuático de Pasadena con el fotógrafo Kirk Weddle, quien capturó una foto de Spencer Elden nadando, tras la edición, hacia un billete de un dólar en un gancho, con solo cuatro meses de edad.

Alrededor de cuatro o cinco padres diferentes fueron y prestaron a sus bebés para pasarlos frente a la cámara. Fisher recibió alrededor de 40 o 50 disparos pero solo había uno que era absolutamente perfecto: posicionamiento, mirada, cara del bebé, la forma en que sus brazos se estiraban como si estuviera buscando algo.

Prueba de fotografias, Nevermind.

Con la foto lograda, era tiempo de agregar los elementos faltantes: un dólar, un anzuelo, el tipo y el logotipo.

“Quería que la palabra Nevermind se viera bajo el agua y ondulada. Así que imprimí el tipo y lo guardé en una máquina Xerox. Mientras se escaneaba, moví la imagen y la atravesó. Luego lo escaneé nuevamente y lo moví en otra dirección. Así es como obtuve el tipo ondulado. Ahora solo tienes que ir a una computadora y usar filtros o lo que sea, y la gente dice que el tipo ondulado es un poco cursi. ¡Pero en el pasado fue pionero!”

Robert Fisher.

La portada ahora figura en la colección del Museo de Arte Moderno y se considera un clásico del diseño.